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martes, 2 de diciembre de 2014

Aquella noche, escapé de sus garras



Bajo los fríos copos de nieve mi nariz enrojecía. Era una noche muy fría, demasiado como para caminar por las calles. Caminaba por una amplia avenida pero para llegar a mi destino debía cruzar un parque. ¡Vamos allá, me dije! El parque estaba enteramente blanco, las luces de las farolas formaban destellos en la nieve, ya cuajada desde hace varios días.

Cada vez que doy un paso mis botas hacen resonar el suelo duramente, un sonido que hace que me sienta algo acompañada en la soledad de este parque. Avanzo lentamente por miedo a resbalarme, siempre mirando al suelo. De repente un hombre, serio, vestido enteramente de negro y con demasiada colonia para mi gusto pasa por mi lado y es inevitable un cruce de miradas. Tiene una cicatriz en la parte izquierda de la cara que cruza todo el pómulo, sus ojos oscuros me intimidaro
n y cuando terminó de pasar no pude evitar sentir inquietud. Me giré para visualizarlo de espaldas y me di cuenta de que ralentizó su paso. Me asusté, no sabía si estaba juzgando mal, pero no podía arriesgarme. Intenté acelerar mi paso pero al primer intento casi caigo redonda al suelo.
 
Vuelvo a girarme y el hombre se ha sentado en uno de los bancos y me sonríe, lleva brackets, sin saberlo había sido sentenciada a un final que nunca pensé que me ocurriría a mí. Tan pronto como me giré varias farolas se apagaron dejando el desolado parque iluminado por la luna y las pocas estrellas que la contaminación dejaba ver.

Me intenté girar pero él ya me había cogido por el brazo derecho. Él no llevaba guantes lo que le permitía mantener una sujeción mayor. Traté de gritar pero me tapó la boca con su mano libre. Le mordí con todas mis fuerzas en un instinto de supervivencia. Conseguí que me soltara, pero a las 2 zancadas caí de bruces en el suelo. Supe ahora venía mi terrible destino. Aquel hombre rudo me cogió como a un papel y me estampó contra el banco más cercano.

Yo llevaba vestido por las rodillas y unas medias negras que me cubrían todo el cuerpo. Me quitó el abrigo, para que no me resbalara del banco y a continuación me bajo las medias y las bragas de un solo movimiento. Cuando me quise dar cuenta él estaba a punto de penetrarme. Sin embargo, pasaron fugazmente por mis ojos uno de los videos que nos presentaron en clase, de los síntomas de un ataque de epilepsia. Sin darme cuenta ya empecé a temblar y a salivar. Mis temblores dieron lugar a fuertes sacudidas y los tacones de mis botas acabaron en la cara de mi agresor produciéndole profundas heridas. Aproveché el momento para saltar del banco y en lo que él estaba distraído con sus heridas le propicié varias patadas en el estómago y las piernas. Se derrumbó ante mí en el suelo. Le di algunos puñetazos en la cara, saqué la colonia del bolso y se la eché en los ojos. Posteriormente le hice una foto para denunciarle.

Decidí quitarme las botas y salir del parque lo más rápido posible. Esa misma noche detuvieron a Vladimir Petrovska, hombre que antes de intentar violarme a mí ya lo había conseguido con 4 mujeres más y 3 niñas.
Yo fui afortunada, aunque las demás no corrieron la misma suerte. Pienso que mis reacciones fueron un desencadenamiento de puras casualidades, que sin embargo estuvieron a mi favor.

Nunca permitas que nadie te maltrate

lunes, 17 de noviembre de 2014

Negruzca y dulzura



Te despiertas y no sabes si fue cosa de la casualidad o el destino. ¿Y no son lo mismo? ¿Te despiertas de verdad?
Te encuentras un día nublado, a ti te puede parecer triste y a otros lo más bonito que hayan visto nunca. “Lo bello está en los ojos que miran” ¿No es así?
Te sientas en medio de la nada, cierras los ojos, los abres y te das cuenta de que en la nada hay algo. Ves las nubes flotar, las personas pasar, la vida, el tiempo. Quién soy, mi definición no es mi nombre. Dónde voy, solo se dónde no quiero ir.
Te das la vuelta y ves una luz entre las nubes.
Cada persona que veo pasar es una vida, un sueño. Sueño que cambia con el tiempo, así de ambiciosos somos. Caminan de un lado para el otro rápidamente y si consiguen un medio para hacerlo más rápido, mejor. No veo que se paren a descansar de una vida tan estresante. A simplemente mirar las nubes pasar. El futuro es algo incierto que se puede cambiar en cualquier momento prácticamente a nuestro antojo.
Puro instinto, supervivencia somos. Nadie quiere ser aplastado, sacamos nuestras garras en cualquier momento, nos creemos los mejores, no está mal. Cada cual a su manera.
Ahora cierras los ojos y respiras. ¿Preparado para ver el mundo? Sí, tú mundo, para cada quien más diferente.
¿Vuelves al estrés? ¿Te quejas? Llevabas toda la vida haciéndolo sin decir ni mu ¿Qué te pasa a ti? ¿Resulta que ahora necesitas ese descanso?
Cierras los ojos otra vez, pero esta vez más fuerte. Cuando los abres nada ha cambiado, excepto ese haz de luz que ahora asoma entre las nubes. Poco dura esa luz, las espesas nubes negras lo van tapando, anuncian tormenta. Pero no hay que desanimarse, la oscuridad no siempre es mala y la luz no siempre es buena.
No mires al cielo con tristeza, este te puede estar mirando con la cara sonriente de un niño, puede convertirse en la cara de la abuela que te pasa por al lado o la cara de alegría con la que decidas que te mira.
No sé si somos nadie o alguien, pero ese ya es otro debate. Y ya es hora de volver.
Gracias por tu negruzca y dulzura.

martes, 4 de noviembre de 2014

La confusión de los sueños


Chof chof chof, suenan los charcos que piso y voy dejando atrás en mi camino mientras una fina capa de lluvia me cubre por completo. La calle huele a humedad y hace un frío que se te cala en los huesos. Está todo muy oscuro, apenas una farola ilumina la estrecha calle. Repentinamente me llega un olor a colonia de chica, no puedo evitar inhalar profundamente, para ver si así me libro del pesado olor a humedad que ahora mismo se mezcla con la colonia y un ligero olor a pis de perro. Esto es asqueroso, pero es lo que tiene andar por este tipo de calles a las 11 de la noche. La calle finaliza dando lugar a una plaza más o menos amplia, aunque con la misma iluminación que la calle que recorría hace unos segundos. En el centro hay un banco de madera, y en él está ella. La luz refleja en sus cabellos dorados, hace que su tez se vea más pálida de lo normal, pero eso consigue resaltar sus grandes labios rojos. El olor a pis de perro desaparece para dar lugar a un olor más fuerte de la colonia que aspiré hace unos minutos. No tengo la menor duda de que esa dulce fragancia proviene de ella. Estoy quieto en medio de la plaza, mirándola, lo que inquietantemente me produce una sensación de frío mayor, aun así me empiezan a sudar las manos y se me acelera el corazón. Ella, que tenía la cabeza bajada, de repente me mira, impasible con una seriedad que desconocía de ella.



Cuando me quise dar cuenta me había llevado a un portal cuyo ascensor estaba averiado. Me invitó a subir unas interminables escaleras, cada cual más irregular. Abrió la puerta de lo que parecía ser su casa. En cuanto entré me inundó una sensación de bienestar que pronto se desvanecería. La casa olía ligeramente a una mezcla de jazmín e incienso. Curiosamente la casa era toda blanca y negra, paredes negras y muebles blancos. La chica de mis sueños está plantada delante de mí y solo lleva un camisón blanco semitransparente que juraría que no llevaba antes de venir aquí, mientras, yo aún estaba con las mismas prendas que tenía en la calle. Su coleta bien peinada ha dado lugar a un pelo suelto y despeinado, quiero creer que estos cambios son para su mayor comodidad, al fin y al cabo está en su casa.
Me coge de la mano, está fría como el hielo y todo mi cuerpo se estremece. Me lleva a una habitación que al contrario de toda la casa, las paredes son blancas y los muebles negros. Me tira sobre la cama, me parece que va a iniciar un juego sexual algo extraño, pero mis pensamientos no se hicieron realidad.

Al segundo me veo medio desnudo, esposado, temblando...
Ella comienza su juego de santería procediendo así con la tortura, mientras algunas partes de mi cuerpo empiezan a desprender sangre su mano fría aprieta con fuerza mi garganta. No puedo respirar, me ahoga. Cierro los ojos lo más fuerte que puedo y cuando los abro estoy en mi cama, mi habitación pero sigo sin poder respirar. Intento moverme y no puedo, mis intentos resultan inútiles, me sigo ahogando aunque no noto nada alrededor de mi garganta. Pestañeo varias veces lo más rápido que puedo pero nada, siento que ya me está llegando el momento, mis pulmones se han quedado sin oxígeno. Cierro los ojos lo más fuerte que puedo y los abro. Me levanto de la cama sofocado, un sudor frío cae por mi frente y mi respiración es agitada. No entiendo nada de lo que ha pasado, pero estoy en mi cuarto. Aunque está oscuro puedo distinguir el armario, la mesilla, la mesa de estudio, la silla... Solo fue un mal sueño, me digo para calmarme. Pero me duele todo el cuerpo y tengo algunas heridas que antes de dormir estoy seguro que no tenía. Me tumbo de nuevo y trato de no pensar en lo sucedido.

Vuelvo a quedarme dormido. Al poco tiempo mis ojos se abren, mi cuarto de nuevo no hay por qué preocuparse. Sin embargo hay algo que no va bien, en mi mesita de noche hay una cara que me mira intento levantarme de la cama para encender la luz pero es inútil. Otra vez inmovilizado sin estar sujeto a nada, ese rostro se acerca lentamente a mí. Ese rostro diabólico que me mira con ojos como platos y que desprende un olor muy fuerte a azufre, aún inmovilizado, lo único que puedo hacer es pestañear. Cuando el rostro está a un palmo de mi cara cierro los ojos y cuando los abro, este se ha esfumado. Ya puedo moverme, sigo en mi cuarto y ya no huele a azufre. Enciendo la luz y todo está en orden.

El sol ilumina lentamente y cada vez más mi ventana, liberándome de todas mis preocupaciones. Es como si sus rayos se llevaran consigo estos malos sueños, proporcionándome paz y tranquilidad.

No entiendo nada, pero me da miedo volver a dormir. El pulso me va demasiado rápido así que trato de relajarme (aún con la luz encendida). Decido levantarme y abrir la ventana, cuando me viene ese olor a azufre que por desgracia se me ha hecho familiar.

Yo ya no sé qué es sueño y qué es realidad.

lunes, 27 de octubre de 2014

Gracias a mi perro Pepi

Siento cómo ese sol cegador se aparta poco a poco, más bien es tapado por esas nubes negras. La pared en la que me apoyo es muy áspera, pero es la única de la que los guardias aún no me han echado. Se supone que tengo que dar gracias. El aire se ve contaminado por esa gran cantidad de gases que desprenden los vehículos que circulan por la calzada. Ya no existe ese olor dulzón que desprendía mi panadería.Cómo la echo de menos, puta crisis y puto pan malo y barato de los supermercados. Mientras estaba sumergido en mis pensamientos, no me di cuenta de que una clara llovizna había inundado las calles de Teruel. El olor de los gases cambia por ese olor a humedad que da alergia. Sin esperarlo el cielo se volvió completamente negro, mientras mis ojos procesan este cambio no puedo dejar de pensar en esa paradoja, así fue muy vida, ahora estoy en la etapa negra. Pasa mucha gente con sus paraguas, todos tienen prisa, cosas que hacer. Pasan por mi lado y ni me miran, algunos son lo suficientemente descarados como para decir cuando pasan que debería de estar trabajando y no vivir de la caridad de la gente. ¡Qué sabrán ellos!
Este malestar llega hasta lo más profundo de mi ser y no puedo evitar que las gotas de lluvia se confundan con mis lágrimas. No tengo qué hacer ni donde ir, así que decido quedarme como estoy. ¿Podrían empeorar las cosas? Sin embargo mi padre me decía que Dios no apreta más de lo que podamos aguantar. Yo no creo en Dios pero no puedo evitar que se me escape un pequeño rezo de estos de "por si a caso".
Pero, nada. Durante días y noches deambulo por las frías calles de Teruel, mientras el tiempo transcurre y la fina lluvia a dado lugar a la fría nieve.
Por suerte hoy es un día soleado, estoy apoyado en mi pared de siempre pero tengo la sensación de que algo es diferente, algo va a ocurrir. Al ver que hoy no ha caido ni una moneda en mi gorra, empiezo a decaerme cuando de repente se avalanza sobre mi un pequeño yorkshire, mi reacción no es otra que la de apartarlo y levantarme. El perrito solo quiere jugar, me mira con esos ojitos aguados que sin darme cuenta me inspiran amor y ternura. Los ladridos del perrito vienen sucedidos por los gritos de la que parece ser su dueña, una mujer de unos 38 años, algo pálida pero sabe resaltar sus virtudes, vestida con un abrigo negro unos leggins rojo granate y unas zapatillas negras. Enseguida me doy cuenta de la dulzura de sus ojos y la belleza que desprende. Dejo de hacerle caso al perrito, no veo nada más en mi camino que a esa bella mujer. Cuando me quiero dar cuenta estoy hablando con la mujer, llamada Elsa, y paseando a su perrito, Pepi (curioso nombre). Resulta que tenemos mucho en común y es la única en mucho tiempo que ha sabido mirar más allá de mi indumentaria rota y sucia.
Hemos quedado mañana a la misma hora en el mismo lugar. Cuando vuelvo a mi habitación y me acurruco en la cama mi corazón palpita de forma que siento que se va a salir de mi cuerpo, solo pensando en la buena tarde que he pasado hoy.
Llego 5 minutos antes y me vuelve a sorprender Pepi, esta vez en lugar de apartarle juego con él y le doy unas golosinas para perro que compré (me parecía oportuno). Detrás de Pepi apareció Elsa, la que marcó una amplia sonrisa en mi rostro. Esta vez Elsa me invitó a su casa a comer algo caliente, pues se veía en mi cara el hambre que estaba pasando. Pepi seguía tan juguetón como siempre. Pasó un tiempo hasta que encontré por fin un trabajo con el que pagar mi habitación, pero me acabé mudando a la casa de Elsa.
Elsa y yo acabamos siendo pareja y a Pepi no parecía importarle tener un nuevo "papá".

En nuestra nueva vida feliz no tuvimos en cuenta que Pepi ya era viejo. Este calló enfermo del corazón, y unos meses después murió. Nos sentíamos vacíos sin Pepi, nos había ido nuestro pequeño "hijito". Qué hacer en estos momentos, Pepi no puede ser reemplazado por otro simple perro, él era especial, fue el que nos ayudó a conocernos y querernos. Pero al cabo de una semana, Elsa recibió una llamada telefónica. Al colgar estaba blanca, yo me aproximé a ella y le pregunté que ocurría. Ella solo dijo que debíamos ir a la casa de una vecina. Cuando llegamos, ya lo entendí todo, había un perro mezcla de yorkshire y beagle al lado de la que parecía ser su madre una beagle.
Y sin darme cuenta ahí teníamos a nuestro nuevo hijito, este no sería como Pepi, pero era parte de él.
Ahora miro atrás y me doy cuenta de cuanto ha cambiado la situación. Hace un año Pepi me encontró en la calle, en un estado de depresión que ni yo mismo quería reconocer. Pero su alegría y la de su dueña, me ayudaron a salir del paso. Y hoy en día gracias a ellos, llevo una vida decente (más o menos buena).
No me quedan palabras de agradecimiento para Pepi.

jueves, 16 de octubre de 2014

Mundo de colores- Sinestesia

¿Te imaginas un mundo lleno de colores, en el que todo absolutamente tenga un color? Cara (Blanco), la letra "A" (Rojo), Jueves (Amarillo), 5 (Verde)
Una luz blanquecina asoma por mi ventana iluminando toda mi habitación permitiéndome ver con toda claridad cada rincon y cada objeto. Automáticamente mis ojos no pueden evitar fijarse en el blanco, o sea, cuadro. Aún no lo he acabado pero solo necesito mirarlo para que casi instantáneamente pasen por mis "ojos" una ráfaga de colores y formas espaciales. Ya sé que le falta, un poquito de una azul grande sobre la que apoyar los libros y una roja para la cabeza de la niña. Casi sin meditarlo me levanto de la cama y me dispongo a acabar mi cuadro. Pasados 20 minutos he conseguido acabar y perfecto, listo.
Ahora no me importaría tomar un marrón, quiero decir, café bien calentito.
Sé que parece raro, pero no lo puedo evitar los colores se entre cruzan con mis palabras, es como si vieras la tele con un papel de color que permita transparentar la realidad, puede que lo veas de ese color pero sabes que esa no es la realidad.
Hace mucho que me detectaron esta especie de don que dicen ellos, aunque yo no lo considero un don, simplemente creo que he nacido así por casualidad y hay que aceptar los pros y los contras.
*Como la lluvia que derrama el cielo,
esas nubes traviesas que se acercan
frías como el hielo,
desatan toda su furia sobre la tierra.
La lluvia da paso al sol y este
te permite una lluvia de colores que tiñen el cielo,
ahora esas nubes traviesas se alejan,
ese arcoiris que nos regalaron
ya se ha esfumado
dejando así un paso de luz y colores.

No sé si es un mundo de locura o no, simplemente me he acostumbrado a él y le he sacado partido para dedicarme a lo que más me gusta, el arte.
Ring ring, mis pensamientos se ven interrumpidos por ese estruendoso timbre.
-¿Quién es?
- Bella, necesito que me digas los 2 últimos dígitos del número de teléfono del casero.
-Son amarillo y rosa.
-¿Qué?
-No, perdona. 6 y 8.
-Gracias Bella.
-Adiós.
Mi día a día, por suerte cada vez me equivoco menos. La verdad es que alguna vez me gustaría probar a estar en el otro bando. Decir un número de teléfono sin ver colores cada uno en un lugar, izquierda, abajo, derecha...
Todavía me acuerdo de la primera vez que leí un texto en voz alta en clase, que horrible fue, todo me recordaba un color, una forma en el espacio, incluso podía saborear comidas en el paladar.
Puede parecer divertido, que todo sea una explosión de color aunque para mi ya es normal.
¿Qué tal seguir ahora con un nuevo blan... digo cuadro?
¿Por qué no de besos? Grandes infinitos rojos, así son como yo los veo. Sí infinitos, rojos.
Mi mundo de colores que espero que nunca cambie. Mi realidad.


martes, 14 de octubre de 2014

Sábado 12 de la noche

-¿Sales ya o qué? Vamos a llegar tarde.
-Chico, ya bajo, no me agobies que llegaremos a tiempo.
-¡Más te vale!
_Dime qué te parece, María ¿te gusta?
_Lucía, ya te has probado más de 4 conjuntos y con todos estás muy bien. ¿Quieres hacer el favor de terminar para irnos hoy y no mañana?
_Vale, ya está. Un retoque más y nos vamos.
-Espero que venga hoy Lucía.
-¿Le vas a pedir salir o algo?
-Mmm bueno... no lo sé. No me pongas nervioso.
_María ¿crees que a Sergio le gustará?
_Espera un momento, no me digas que todo esto es por Sergio.
_Emm es posible.
_Chica, a ti no te hace falta todo este drama para gustarle, porque le encantas desde el primer día que te vio.
_Qué dices ¿enserio? Jura.
_Lo juro, mírate, si te has puesto roja y todo...
-¿Qué te parece este bar?
-A mí me da igual, solo quiero verla.
-Sergio, ya vale o qué. Deja de hablar de ella y ve a buscarla.
-¿Ir a buscarla, ahora?
-Ya no hace falta, ahí está.
_No es por nada, pero hay alguien que no para de mirarte.
_No me digas que es Sergio.
_Em puede.
_Venga María, no seas mala.
Príncipe azul. Princesa de cuento. Sábado. 12 en punto. Me giro y ahí le veo, no sé si es el destino o el qué. Su cara es ligeramente iluminada por uno de los focos, lo que me invita a caminar hacia él. Me mira, sonrie y se ruboriza. Yo tampoco puedo evitar hacer lo mismo. Ahora es él quien se acerca a mi. Bajo la luz, solos él y yo, le miro, me mira, sonrio, sonrie.
Tras una breve conversación basada en un hola, qué tal, bien y tú, bien. Volvemos a la situación inicial, pero esta vez a 1cm de su cara. Nuestros ojos se miran intensamente, sonrio, sonrie. El olor de su colonia me resulta irresistible. Sus ojos brillan, veo cada peca de su cara y puedo notar el calor que desprenden sus mejillas.
1 segundo en el que nuestras miradas parecen entenderse desatando toda su locura, nuestros labios a punto de tocarse y...


martes, 7 de octubre de 2014

Nos vamos a Madrid, pero nunca llegamos

Ya ha pasado un rato desde que comenzó el viaje a Madrid.
Y de repente...Un frenao, gritos, un sonido ensordecedor, todo da vueltas y se rompen los cristales. El conductor no lo vio, no lo pudo esquivar, un despiste sin más que acaba en accidente. Una pregunta, se gira y no ve el camión de enfrente. Por unos segundos todo está oscuto. Llega la luz y con ella la tragedia. Todos gritan, lloran, hacen un intento de salir del bus pero no se consigue abrir la puerta.
Es imposible, se ha quedado atascada. El bus está en llamas y la última visión es una llama en el asiento, una compañera gritando, a continuación la explosión y oscuridad.
Así termina el corto de seguridad vial.
Todos estamos atónitos, no sabemos qué hacer ni qué decir.
Yo solo espero que en nuestro viaje a Madrid no pase nada de eso.

jueves, 2 de octubre de 2014

La mano que mece la cuna

Esos momentos que vivimos hoy se desvanecen, sin embargo quedarán en mi memoria hasta que esta decida borrar todo lo que pasamos. Ahora no me escuchas pero yo quiero recordarte.
Esa vez que te conocí y no lo sabía. Las veces que cuando me caía del columpio y tú lo intentabas, pero no podías correr para venir a ayudarme.
Esas veces que me empachabas a guisos y dulces.
Cuando venía a verte y me pedías que fueramos al bingo, y aunque no me hacía especial ilusión yo te acompañaba.
Hoy casi lo siento, tú te esforzaste y me llevaste cuando mis padres no estaban.
Yo como en una cuna y tú como la mano que me mecía y cuidaba de mi.
Hoy me dejas sola, en la última de tus lecciones, curiosamente con la que más voy a aprender.
Puede que no me acompañes aquí, pero sí allí.
Desde la primera vez que nos vimos me mecías y ahora que no estás me mecerás y cuidarás a lo lejos en la cuna de mi espíritu.
Adiós abuela.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Atrapado en la televisión

Sin trabajo, en el paro, padre de 5 hijos, hombre mantenido por la mujer. La última vez que estuve aquí solo tenía ganas de suicidarme. No hago nada, no me dejan. Yo quiero hacer cosas, pero dicen que tengo un trastorno mental, ni que estuviera loco... Antes no hacía más que lamentarme en este, mi querido sofá. Ahora estoy sujeto a él, aunque quiera, no me puedo levantar de aquí, solo estorbaría. Recuerdo que el psicólogo me quería ingresar en un centro especializado. Pero no, mi familia me necesita cerca aunque a veces no puedo hacer por ellos mas que acompañarles mientras ven la tele. Ahora solo quiero dejar de pensar, sino me volverán las ganas de morir. ¿Mi medio de evasión? La tele. Oh, mi amada tele, no sería nada ni nadie sin ti porque tu eres mi razón de vivir. Me cautivas con tu pantalla parpadeante, el fútbol, programas de música, películas, series... Oh, mia amada televisión me tienes atrapado.
-Señora, esto es cada vez más grave. Su mrido ha desarrollado una importante patología cerebral. Lo mejor será el internamiento.
-Lo sé doctor, está completamente absorto en el mundo de la televisión, imita tanto al protagonista de esa serie "La enfermedad" que ni quita ojo a la tele, es como si estuviera atrapado.

lunes, 29 de septiembre de 2014

Mi abuelo es el hombre araña



Querido diario hoy el abuelito me ha contado una historia muy bonita, en la que el protagonista era el hombre araña. Era un hombre que en realidad no era un héroe famoso, pero aun así para mí es un héroe, fue valiente, amable, buena persona… A este hombre le picó una araña y desde entonces tiene una pequeña herida en el brazo. Me ha dicho el abuelito que este hombre ayudó a muchas personas y respecto a su mujer… Dice que un día escalando un árbol para salvar un lindo gatito, surgió el amor a primera vista, empezaron a conocerse, se hicieron novios, se casaron, tuvieron hijos, sus hijos tuvieron hijos… ¡Eh, pero un momento! El abuelito tiene una pequeña marca en el brazo y además la abuelita me dijo que de joven tuvo un gatito. ¿Será el abuelo…? Toctoc, pasa. –Lucía ya es hora de dormir, venga arrópate ya. El abuelito se acercó a mí y me dio un beso en la frente, me miró con sus ojos tiernos y no pude evitar decirle. – Abuelito, ¿eres el hombre araña? –Lucía, todo el que sea amable, servicial, bondadoso, valiente… todo el que tenga esas cualidades es el hombre araña.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Me despierto y soy un hombre

Se acabarán las críticas hacia mi persona, por fin podré encajar en esta sociedad que me la tiene jurada. Ser mujer es difícil, pero más cuando sientes en tu interior que en realidad no lo eres. No me gusta el maquillaje, ni los vestidos, en cambio siento una gran afición por el fútbol, los videojuegos, odio la moda... Y me despierto de lo que recordaré como un sueño. Al fin soy un
hombre, pordé ser yo mismo. Dejo de rer un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer, para por fin ser hombre.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Desaparezco




Llego a mi cuarto como un viejo lobo solitario, es noche de tormenta y las luces funcionan a ratos, este es uno de los ratos que no funcionan. Esta habitación pequeña pero acogedora se ha convertido en mi nuevo hogar. Su riquísimo olor a jazmín no hace más que recordarme a ella. –Oh Lorreyn, no sabes cuánto te echo de menos. Sé que Dios me la arrebató hace mucho pero aún no ha pasado un día en el que no la haya recordado. Me incorporo en la cama y sin darme cuenta a pesar de estar a oscuras de repente los detalles se hacen cada vez más nítidos no puedo evitar emocionarme sin saber por qué cuando… Me levanto del suelo, creo que me he desmayado no sé cuánto tiempo habré permanecido ahí tirado en el suelo solo sé que no me quiero levantar. Una sensación placentera invade todo mi cuerpo y el frío que antes me hacía tener la piel de gallina se convierte en un intenso calor tan insoportable como el mismo infierno. Este repentino malestar hace que intente levantarme aunque una voz interior me dice que me quede en el suelo fresco. Lucho con todas mis fuerzas para levantarme pero mis piernas han decidido no responder, tras 15 minutos aproximadamente de intentos fallidos me rindo. Por lo menos he dejado de sufrir ese calor tan intenso. La única opción que me queda es esperar a que alguien me encuentre. Pero, ¿de qué parte estará mi suerte? Decido dormir para olvidar mis males, recuerdo todos esos momentos en los que era feliz, aquellos que me hicieron reír a carcajadas hasta llorar o simplemente me sacaron una sonrisa que borraba todo lo malo.

Me despierto, con la oscuridad como compañera, lo único que me permite ver la habitación es la luz que se cuela por mi ventana desde la calle. Parece ser que la buena suerte no quiere correr esta vez de mi parte. Sin poder evitarlo, este pensamiento me saca una sonrisa y empiezo a pensar que Dios quiere reunirse conmigo. Tal vez es la mejor opción, así podré ver a mis amigos y a mi querida Lorreyn o simplemente descender al infierno. No estoy seguro, puede que sufra una reencarnación ¿en una persona? Se me viene a la mente una frase que leí una vez, recuerdo que me hizo gracia pero ahora que lo pienso ¿y si la luz que se ve al final del túnel es la luz de la sala de partos y el túnel el cuello del útero de nuestra madre? Puede ser que los lloros del bebé sean los de esa persona que moría al recordar que no volverá a su antigua vida. Hay tantas posibilidades… y tanta gente que se ha ido y no ha vuelto…Intentamos saberlo todo pero la muerte, qué enigma ¿es posible que la muerte y el nacimiento estén tan íntimamente conectados? Todo este rato he reflexionado con los ojos cerrados, así que los abro sin embargo algo ha cambiado, cada vez me inunda más la oscuridad, pero de pronto…

-Es un niño, el niño más bonito que he visto nunca.-Venga, dime el abecedario.-Hoy te voy a quitar los ruedines y te enseñaré a montar una bici de 2 ruedas.-Su hijo tiene que practicar un poco más las matemáticas.-Esto es una nueva etapa y os tendréis que esforzar más.-Mira hijo, ¿ves esto? Es un olivo y de todos estos árboles sale el aceite que tú te comes-El global de sociales será la semana que viene.- ¿Quieres un poco de alcohol? –Tenéis que prepararos para la selectividad.-Hijo, deberías estudiar un poco menos- ¿Qué somos? -¿Te quieres casar conmigo?-La ciudad de Londres es preciosa.-Es una niña.-Vamos a visitar a los abuelos.-Qué mayor se ha hecho.-Hoy despedimos a Lorreyn.-Lo siento por su pérdida.-Papá, ¿qué te parecería ir a una residencia?

Otra vez en la oscuridad, esta vez total, pero si me fijo bien hay un punto de luz. Me acerco a ella y se hace más grande cuanto más me acerco. Estoy en paz y siento que desaparezco.